Pastrana es una localidad y municipio español del sur de la provincia de Guadalajara. Cuenta con una población de 885 habitantes (INE 2017). Ubicada en la comarca de La Alcarria, tuvo su auge entre los siglos xvi y xvii. Fue declarada conjunto histórico-artístico en 1966.

Pastrana

Pastrana es una localidad y municipio español del sur de la provincia de Guadalajara. Cuenta con una población de 885 habitantes (INE 2017). Ubicada en la comarca de La Alcarria, tuvo su auge entre los siglos xvi y xvii. Fue declarada conjunto histórico-artístico en 1966.

La villa ducal de Pastrana está a una altitud de 755 msnm y tiene una extensión de 95,70 km². Está situada a 45 km de la capital, Guadalajara, y a 95 km de Madrid. Cuenta con una población de 885 habitantes (INE 2017).

Destacan en ella la colegiata, el Palacio Ducal donde residió la princesa de Éboli, los tapices flamencos de Alfonso V, la fuente de los cuatro caños y los conventos fundados por Santa Teresa de Jesús; todo ello configura un ambiente medieval-renacentista entre recuerdos y leyendas que le mereció la calificación de «instantánea del tiempo pasado». En palabras del escritor Camilo José Cela en su obra Viaje a la Alcarria: «…A la mañana siguiente cuando el viajero se asomó a la Plaza de la Hora y entró de verdad para su uso, en Pastrana, la primera sensación que tuvo fue la de encontrarse con una ciudad medieval, una gran ciudad medieval».

Historia

Los romanos la llamaron Paternina. El pretor romano Tiberio Sempronio Graco destruyó la ciudadela carpetana durante la conquista en el año 180 antes de Cristo. 100 años después fue reconstruida por orden del cónsul Paterno Paterniano, de quien tomó el nombre de Paternina.

En el año 1174, el rey Alfonso VIII de Castilla concedió la entonces aldea de Pastrana, junto con Zorita de los Canes a la Orden de Calatrava, de quienes obtendría importantes privilegios. Más adelante, el rey Enrique II de Castilla a propuesta del maestre calatravo le concedió el privilegio de villazgo en 1369. Pastrana creció a partir de entonces en detrimento de Zorita.

En 1541, con fuerte oposición de los pastraneros que no querían perder el estatus de realengo, compró la villa a la Corona doña Ana de la Cerda, abuela de la célebre doña Ana de Mendoza de la Cerda (princesa de Éboli), la famosa princesa tuerta, quien casaría con don Ruy Gómez de Silva, secretario real de Felipe II, quienes obtuvieron del Rey los títulos de Duques de Pastrana y Príncipes de Éboli.

Con el ducado comienza una época de esplendor para Pastrana. Los duques fundan la Colegiata y ayudando a Santa Teresa de Jesús, dos conventos de carmelitas descalzos en 1569. En 1573 muere el duque Ruy Gómez, y su viuda, la princesa de Éboli, decide meterse a monja en la Concepción, causando numerosos escándalos en el convento, razón que impulsa a Teresa de Jesús a llevarse a las monjas de la población.

En julio de 1579, al conocer el rey Felipe II, las intrigas de la princesa de Éboli y su secretario Antonio Pérez, ordena el encarcelamiento de Ana de Mendoza. La Princesa de Éboli permaneció encerrada sus últimos años en su propio Palacio Ducal hasta su muerte en 1592.

En el siglo XVIII los duques trasladan su residencia a Madrid, con lo que se inicia la decadencia de la villa.

Monumentos

  • La Colegiata, cuajada de retablos barrocos, de estatuas y escudos. Declarada Bien de Interés Cultural publicado en el DOCM N.º 129 el 5 de julio de 2013
  • La Fuente de los Cuatro Caños, típico ambiente de ruralismo culto. Construida en 1588.
  • El Palacio Ducal, actualmente propiedad de la Universidad de Alcalá.
  • El Convento de San José, que fundó Santa Teresa. La localidad forma parte de las Huellas de Santa Teresa, ruta de peregrinación, turística, cultural y patrimonial que reúne las diecisiete ciudades donde santa Teresa de Jesús dejó su «huella» en forma de fundaciones.​ La ruta no tiene un orden establecido o un tiempo limitado ya que cada peregrino o visitante puede realizarla cómo y en el tiempo que desee.
  • El Convento de San Pedro, donde San Juan de la Cruz fundó los carmelitas renovados: museos y recuerdos místicos.
  • El Convento de San Francisco, con fachada y claustro de ladrillo.
  • La Plaza del Deán, jalonada de edificios históricos, recuerdo de la grandeza de tiempos pasados.
    Convento de la Concepción Francisca
  • La calle de la Palma, con sus palacios de la Inquisición, de los Burgos, de los caballeros calatravos y la Sinagoga Judía.
  • La Casa de Moratín, donde vivió largas temporadas Leandro Fernández de Moratín el autor de El sí de las niñas.
  • La Plaza de la Hora, donde se encuentra el Palacio Ducal.
  • La Plaza de Toros, una de las más antiguas de la provincia de Guadalajara, situada entre las viejas casas del Albaicín.
  • Ermita de los Remedios, Bien Especialmente Protegido.5

Museos

  • El Museo Parroquial, en la Colegiata, con una colección de tapices flamencos del siglo XV.
  • El Museo Carmelitano, en el Convento del Carmen, fundado por Santa Teresa de Jesús: pintura, escultura, libros, recuerdos teresianos.
  • El Museo de Historia Natural, en otra planta del convento. Animales disecados traídos por misioneros franciscanos de Filipinas y el Extremo Oriente.